La meditación es una parte esencial del yoga. Sin embargo, muchas personas —especialmente cuando integran la meditación al final de su práctica física (asana)— cometen errores que pueden generar frustración o limitar sus beneficios. Comprenderlos ayuda a profundizar en la experiencia y evitar el abandono prematuro.
Uno de los errores más comunes es creer que el objetivo es no tener pensamientos. La mente produce pensamientos de forma natural; intentar bloquearlos solo genera tensión.
En tradiciones como el yoga clásico descrito en los Yoga Sutras de Patanjali, la meditación no consiste en forzar el silencio mental, sino en observar sin apego. La clave no es eliminar el pensamiento, sino cambiar la relación con él.
Muchas personas solo meditan cuando están relajadas o de buen humor. Sin embargo, la meditación es más necesaria precisamente en momentos de estrés, ansiedad o confusión.
A menudo se piensa que la postura debe ser perfecta: espalda completamente recta, piernas cruzadas en loto, inmovilidad absoluta. Esto puede generar dolor innecesario y distracción.
El yoga busca estabilidad y comodidad (sthira y sukha). Si el cuerpo está en tensión, la mente también lo estará.
Después de una sesión muy dinámica (como vinyasa o power yoga), el sistema nervioso puede estar aún activado. Intentar meditar sin una transición puede resultar difícil.
“Hoy no me concentré.”
“Esta meditación fue mala.”
“No soy bueno para esto.”
La autocrítica es uno de los mayores obstáculos. La meditación no se evalúa en términos de rendimiento.
Algunos esperan sentir calma profunda o “iluminación” en pocas sesiones. Cuando eso no ocurre, aparece la frustración.
La meditación es un entrenamiento progresivo de la atención. Sus beneficios suelen ser sutiles al principio.
La meditación no es una herramienta para reprimir lo que sentimos. Si se utiliza como evasión, puede generar desconexión emocional.
En enfoques contemporáneos como el mindfulness desarrollado por Jon Kabat-Zinn, la práctica implica abrirse a la experiencia presente, incluso cuando es incómoda.
Practicar una vez por semana difícilmente genera profundidad. La regularidad es más importante que la duración.
La meditación dentro del yoga no es una competencia ni una técnica de perfección mental. Es un proceso de observación, paciencia y autoconocimiento. Evitar estos errores permite transformar la práctica en una experiencia más auténtica y sostenible.
La clave no está en hacerlo “perfecto”, sino en volver, una y otra vez, al momento presente.
My name is Michell Koopman, I moved from Amsterdam to Barcelona in 1991. Five years ago, my life changed completely when one morning I woke up with a lot of pain in my chest, I was having a heart attack!
I had been successfully running a bar- restaurant in the center of town, for the last 16 years but after this it was clear I had to change my lifestyle. No more late nights, stress and unhealthy habits. I wanted to sell my bar, and although my friends kept telling me not to sell now, I was very convinced that I needed a change . I was very insecure: ‘ who would want me with my age , what could I possibly have to offer?’
I discovered yoga during my recovery. During covid, I practised yoga on my rooftop terrace every morning. One day I decided that I wanted to learn more and more. I registered for the course to get the certificate that allows you to work all over the world. Of course I got strange looks in the beginning, everybody was young and slim and female but I persisted and got my degree!
Looking back, it is amazing how many doubts I had about myself and what I really wanted to do. And look at me now, giving classes is wonderful! I am sharing what I learned and what helped me so much to have a better quality of life to different groups of people, including people with special needs like Down Syndrome, autism or Parkinson. My heart attack helped me to discover another side of me!
Don't get me wrong, I could have done without the attack experience, but it has changed my life in a very positive way and I am in a place where i would have never been without it!
text by Moving Stories
Moving stories, March'23
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